El mundo del entretenimiento hispano se encuentra agitado por los intensos rumores que involucran a Francisca Lachapel, la carismática presentadora de Despierta América, y su esposo, el empresario italiano Francesco Zampogna. Fuentes cercanas a la pareja revelan que, tras meses de especulaciones stobre una separación inminente, Zampogna habría solicitado una prueba de paternidad para su hija recién nacida, Raffaella Eleanor, quien llegó al mundo a finales de julio.
Todo comenzó con las primeras grietas visibles en su relación, agravadas por el ajetreo profesional de Lachapel y las presiones de criar a tres hijos pequeños: Gennaro Antonio (de 4 años), Franco Raffaele (de 1 año) y la pequeña Raffaella. “Francesco está lidiando con inseguridades profundas, alimentadas por chismes malintencionados que circulan en redes sociales”, confidenció un allegado al matrimonio a este medio.
Los rumores de infidelidad por parte de la dominicana, quien ha sido vista en apariciones públicas con un semblante agotado, han escalado hasta el punto de cuestionar la legitimidad biológica de la bebé. Lachapel, ganadora de Nuestra Belleza Latina en 2014, ha optado por el silencio en sus plataformas digitales, enfocándose en su regreso gradual al set de Univision tras una complicada recta final de embarazo que la llevó al hospital en julio.
Sin embargo, el pedido de ADN no es solo un formalismo legal; representa el clímax de una tormenta emocional que amenaza con disolver un matrimonio que parecía de ensueño desde su boda en 2019. Expertos en relaciones aconsejan terapia familiar inmediata, mientras los fans de la estrella inundan sus comentarios con mensajes de apoyo: “¿Será el fin de una era en Despierta América?”.La pareja, que reside en Miami, aún no ha emitido un comunicado oficial. ¿Podrá este escándalo unirlos o será el detonante de un divorcio público? La atención está puesta en las próximas semanas, cuando Lachapel retome su rol matutino.